Lecciones de un genio

Cuando trabajé en Apple, Steve todavía tenía treintaitantos años. Me contrataron porque Steve consideraba que era necesario tener ‘barbas grises’ en el entorno. Debido a mi edad y experiencia, y en función de la sabiduría que había yo obtenido trabajando por años para IBM e Intel, fui la única persona de más de 40 años en cuyas opiniones y consejos corporativos Steve confió cotidianamente”, aclara Jay Elliot, mano derecha de Steve Jobs durante muchos años.

En la obra “Steve Jobs. El líder de Apple. Lecciones gerenciales de un genio controvertido”, publicada por Aguilar, se habla de la innovadora forma de comunicar de Jobs, de su manera de seleccionar personal y su liderazgo vanguardista. En estas páginas abundas los ejemplos prácticos para enfrentarse cotidianamente al mundo de los negocios, consejos para el desarrollo de productos y también para el reclutamiento de personal directivo. “También he puesto énfasis en sus técnicas para inspirar renovación”, dice el autor.

Los líderes del equipo

Para Elliot, un líder al estilo de Steve Jobs “necesita tener un grupo de tenientes que pueda traducir sus metas y visión en planes de acción detallados”. Cuenta que el éxito de Apple se debió a que Jobs sabía rodearse de gente que podía resistir la presión cuando él no estaba satisfecho, gente suficientemente fuerte para enfrentarlo cuando estaba en un error y capaz de transmitir no sólo sus instrucciones, sino su compromiso, empuje y visión a los empleados.

¿Y cómo, entonces sería un líder ideal? Aquel que es capaz de equilibrar el trabajo cotidiano y al mismo tiempo dar consejos clave a las cabezas de la empresa en relación a las decisiones que deberían tomar. “También construyen el vínculo entre los directivos y la tropa”, afirma Elliot.

La empatía con los usuarios fue uno de los valores corporatrivos de Steve Jobs.

La empatía con los usuarios fue uno de los valores corporatrivos de Steve Jobs.

Este libro recoge también, la presencia de Steve Jobs en todos los aspectos de los proyectos y su manera de seleccionar a personal brillante, entre ellos los llamados “desviados positivos”. Por ejemplo, para el exministro británico Tony Blair, en su autobiografía, “existen dos tipos de locos: aquellos que simplemente están locos y que, por lo tanto, son peligrosos, y aquellos cuya locura los lleva a la creatividad, la fuerza, la ingenuidad y el brío”. Jobs sabía qué tipo de gente quería y conocía la mezcla de personalidades para satisfacer lo que su empresa necesitaba, “pero aun así, alguna vez perdió de vista un factor crucial: la necesidad de sabiduría. Las experiencias vitales tienen una importancia mayor al determinar si están a la altura de la responsabilidad depositada sobre tus hombres, esencialmente en término de manejar problemas mayores o desilusiones mayores”. Jobs reconoció eso y empezó también a contratar a “gente de sabiduría”, frase con la que se refería a mayores de 23 años, con experiencia en el mundo corporativo.

Para la contratación, Jobs definía los requisitos sin ser inflexible; hacía que el equipo completo se convirtiera en parte del proceso de selección; no limitaba la búsqueda a los métodos usuales sino que encontraba candidatos ideales en conferencias en la universidad de Stanford, por ejemplo, o en cualquier sitio al que asistiera.
Las técnicas de entrevistas que Jobs empleaba para seleccionar al personal lograba que él encontrara lo que buscaba en cada uno. Para Jobs, un currículum era solamente una referencia del pasado. El hacía preguntas cómo “¿cuál es el talento que aportas”, ¿qué veo en ti que me haga pensar que puedes ir más allá y convertirte en mi contribuyente valioso, en un innovador?

El gracias

41“El reconocimiento a los empleados es una práctica extendida, pero en Apple, ese reconocimiento se centraba en la contribución al producto. Organizar cómo y cuándo dar las gracias a los empleados puede hacer una gran diferencia. Por ejemplo, el billete de cien dólares que Steve entregó a todos los empleados manufactureros con un simple ´gracias´, cuando la primera Mac salió de la línea de producción”, afirma Elliot en un capítulo del libro.
Para Jobs, si se reconoce a la gente de la forma correcta, enseguida se siente el refuerzo de la confianza en el equipo y el deseo de avanzar. Elliot, nos aterriza con casos específicos: “De acuerdo a mis fuentes, durante el lanzamiento del iPhone4, los empleados de las tiendas Apple conservaron el buen ánimo gracias, en parte, a la muy buena comida que la empresa les distribuyó. La tienda de Nueva York, ubicada en la Quinta Avenida, pagó masajes a los empleados durante uno de sus lanzamientos, muy al estilo zen de Steve”. Son detalles, pero en Apple, los detalles han marcado la gran diferencia corporativa.

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