Máxima, la corona para una argentina

Catharina Amalia, (en el centro) primogénita de los reyes, es la nueva Princesa de Orange (título que recibe el hijo/a mayor del monarca), primera en la línea de sucesión al trono holandés.

Catharina Amalia, (en el centro) primogénita de los reyes, es la nueva Princesa de Orange (título que recibe el hijo/a mayor del monarca), primera en la línea de sucesión al trono holandés.

La esposa de Guillermo de Holanda se acaba de convertir en la nueva reina consorte de los Países Bajos, marcando un hito en la historia de las monarquías europeas.

Un nuevo capítulo se escribe desde el pasado mes de abril para la realeza de Holanda. Miembros del Gobierno, Jefes de Estados, representantes de las diferentes casas reales, familiares y amigos de la pareja real de Holanda… Un total de 2.045 invitados fueron testigos de la investidura de Guillermo Alejandro, como nuevo monarca, y de su esposa, Máxima Zorreguieta, como reina consorte de los Países Bajos.
¿El lugar escogido para la solemne ceremonia? La iglesia Nueva (Nieuwe Kerk), en Amsterdam, templo donde la pareja contrajo matrimonio el 2 de febrero del 2002. Los soberanos fueron investidos en un acto lleno de tradiciones, que data de 1815, año en el que Guillermo I fue proclamado rey.

Exigencias de la corona
Guillermo Alejandro llegó a la solemne cita vestido de frac, con el tradicional manto real de armiño, que Beatriz, su madre, usó en su coronación, en 1980. Máxima, por su parte, lució un deslumbrante vestido firmado por Jan Taminiau, y la espectacular tiara de diamantes y zafiros que el rey Guillermo III le obsequió a la reina Emma.

Al igual que en el día de la boda de Guillermo y Máxima, los padres de la nueva reina no pudieron estar presentes, ya que el pasado político de Jorge Zorreguieta (papá de Máxima), –que fue ministro de Agricultura en el gobierno de Videla entre 1976 y 1981–, les impide formar parte de los actos oficiales de la corona.

Se calcula que los actos de coronación representaron alrededor de 50 millones de euros del presupuesto nacional (cada holandés tuvo que colaborar con 1,97 euros).

Se calcula que los actos de coronación representaron alrededor de 50 millones de euros del presupuesto nacional (cada holandés tuvo que colaborar con 1,97 euros).

El momento esperado
Los soberanos llegaron al templo bajo los acordes del himno nacional. Ante ellos se extendieron las insignias del reino: la fastuosa corona, que representa la soberanía del Reino de los Países Bajos –aunque está adornada con joyas falsas–; el cetro, símbolo del poder y la dignidad del rey; el orbe imperial, que simboliza el territorio del imperio; la espada del Estado; el estandarte nacional y un ejemplar de la Constitución.

El Presidente de los Estados Generales pronunció su discurso de bienvenida al rey y, a continuación, los Secretarios leyeron los nombres de los 146 miembros de los Estados Generales y delegados de Aruba, Curazao y San Martín, quienes, uno a uno, juraron lealtad al nuevo monarca. Durante el ritual, el rey Guillermo permaneció de pie. Finalmente, a la voz de: “¡El Rey ha sido investido!”, se dio por terminada la ceremonia. A lo que todos los presentes respondieron con tres ¡hurra!: “¡Hoera!, ¡Hoera!, ¡Hoera!”. Luego, llegó el momento de un homenaje musical para la ahora princesa Beatriz. El Coro Infantil de Amsterdam interpretó una canción compuesta expresamente para la coronación por el músico holandés Herman van Veen. Los reyes, miembros de la familia real de Holanda y de la realeza en general salieron del templo y el pueblo estalló en vítores y felicitaciones para los jóvenes monarcas… Una nueva era empieza para este reino.

Durante la ceremonia, Guillermo no utilizó corona, ya que los monarcas holandeses no la usan nunca durante su reinado.

Durante la ceremonia, Guillermo no utilizó corona, ya que los monarcas holandeses no la usan nunca durante su reinado.

Más celebraciones

Previo a la coronación se llevó a cabo una gala en el Rijksmuseum (en español, Museo del Reino) de Ámsterdam, la catedral del arte holandés, que ha permanecido cerrada por más de una década debido a restauraciones.

Asimismo, antes de la coronación, en el Palacio Real de Ámsterdam, los nuevos reyes firmaron el acta de abdicación de Beatriz de Holanda, dando paso al reinado de Guillermo Alejandro. Luego del protocolario acto, los monarcas salieron al balcón del palacio, en compañía de sus hijas (Amalia, Alexia y Ariane), para saludar a su pueblo.

Cayó la tarde en Ámsterdam, pero con ella llegó el espíritu festivo. Los nuevos monarcas presidieron un desfile fluvial de casi dos horas por el río IJ, donde hubo un despliegue de actuaciones musicales en su honor. Un total de 250 barcos navegaron por las aguas del IJ, escoltando a los reyes y a los tres barcos de invitados, a lo largo de cinco kilómetros hasta llegar al auditorio Muziekgebouw, lugar donde se celebró la cena de gala en honor a los soberanos. Un final perfecto para un día inolvidable.

 

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Categorías: Personajes

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