Decisiones por impulso

1El control de las emociones ante la toma de decisiones es necesario para llegar a buenos términos en cualquier área de la vida.

Las emociones negativas influyen en el comportamiento e impulsan la toma de decisiones tanto personales como laborales.

¿Cómo y por qué?
Tanto las actitudes en la oficina, como las que afloran en las relaciones afectivas, siguen patrones de pensamientos y comportamientos que juega un papel importante en la toma de decisiones laborales y personales.

Estos patrones se ven influenciados por las emociones negativas.

  • La venganza, por ejemplo, es uno de los instintos más profundos y ocultos que tenemos. A lo largo de la historia se ha derramado mucha sangre y arruinado muchas vidas en nombre del “ajuste de cuentas”, aun y cuando nada bueno se obtiene de ello.
  • Resulta que la amenaza de venganza, aún y a altos costos personales, funciona como un mecanismo de cumplimiento efectivo que impulsa la cooperación social y el orden.
  • Esta amenaza de venganza puede tener cierta eficiencia, pero ¿cuáles son los mecanismos y motivaciones que subyacen ante esta necesidad primaria? ¿Bajo qué circunstancias las personas buscan vengarse?

Emociones: efectos a corto y largo plazo

  • Para bien o para mal, las emociones son fugaces: el tráfico puede molestar o un regalo puede alegrar, pero no nos quedamos molestos o alegres por ello durante mucho tiempo.
  • Sin embargo, no podemos operar cuando las emociones negativas nos invaden. Cuando actuamos de forma impulsiva en respuesta a lo que sentimos, quizá vivamos mucho tiempo lamentando nuestro comportamiento. Si enviamos un correo electrónico agresivo a nuestro jefe, le decimos algo hiriente a alguien que amamos o compramos algo que sabemos no podemos pagar, quizá nos arrepintamos tan pronto como el impulso se suavice. 
  • Es este impulso el que nos lleva a la venganza o el “ajuste de cuentas”. Y puesto que es imposible evitar la influencia de nuestras emociones en el actuar diario, podemos tomar algunas medidas para mantener las relaciones sociales, personales y laborales lejos de la ruptura. 
  • La recomendación más simple es escoger compañeros (amigos, parejas o colegas) que tengan mayor control de sus emociones. 
  • Esto es que antes de establecer una relación a largo plazo, sobre todo en asociaciones laborales, debe primero explorar el comportamiento que tiene uno con el otro en un ambiente fuera de protocolos sociales. Esto también es útil para mantener los ojos bien abiertos ante el deterioro de una relación. Al observar las primeras señales de advertencia se deben de tomar medidas rápidas para corregir el curso de las cosas, antes de que los patrones negativos queden plenamente desarrollados. 
  • Pero el control de impulsos del otro no frenarán todo el caos, los suyos también deben ser controlados, moldeados y analizados.

 

Para bien o para mal, las emociones son fugaces, pero no podemos operar cuando las negativas nos invaden.

Para bien o para mal, las emociones son fugaces, pero no podemos operar cuando las negativas nos invaden.

La empatía

  • Se han obtenido resultados que indican que actuamos sólo ante el sufrimiento individual, personalizado, pero nos adormecemos cuando la crisis se extiende más allá de lo que imaginamos.
  • Si este es el caso, qué esperanza nos queda ante los problemas humanitarios. Claramente, no podemos sólo confiar en que todos haremos lo correcto cuando se presente el próximo desastre natural. 
  • Un vez que nos demos cuenta de que una crisis de gran tamaño nos hace preocuparnos menos, podremos intentar cambiar la forma en que pensamos sobre los problemas de la humanidad. La próxima vez que un gran terremoto afecte una ciudad y escuche sobre los miles de personas muertas, piense en ayudar específicamente a una: a la pequeña niña que soñaba con ser doctora, al adolescente de gran sonrisa y habilidades para el fútbol, a la abuela que trabajaba incansablemente por sus nietos huérfanos. Una vez que piense en el problema de esta forma, sus emociones se activarán y podrá decidir qué pasos dar. 
  • Es realmente triste ver cómo las personas sólo responden ante el sufrimiento mediante un atractivo emocional, en lugar de hacerlo a través de información objetiva de necesidad masiva. 
  • Cuando nuestras emociones despiertan, podemos realmente preocuparnos y actuar. Al ponerle un rostro al sufrimiento, crecerán nuestras intensiones de ayudar a un grado que rebase lo que para los economistas es racional.

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Categorías: bienestar

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