Praga, la cuidad de las cien torres

Plaza Wenceslao.

Plaza Wenceslao.

Callejuelas medievales, iglesias, puentes, mansiones de la antigua nobleza de Bohemia y el castillo que corona la ciudad componen una estampa única. Explorar sus rincones será, sin duda, una experiencia inolvidable.

Desde lo alto de sus torres, once siglos contemplan al viajero. En el corazón de la vieja Europa, la capital de la República Checa se alza majestuosa. La ciudad está ubicada ligeramente al noroeste respecto al centro geográfico del país, el cual limita al norte y al oeste con Alemania, al sur con Austria, al este con Eslovaquia y al norte y noroeste con Polonia.

Se la conoce como la ciudad de las cien torres, la Roma del norte e incluso se ha llegado a decir de ella que no se ha abierto en toda la faz de la tierra un libro de historia y arquitectura más hermoso.

En Praga hay infinidad de rincones con encanto, aunque si sólo se va a estar unos días en la ciudad es importante tener claro qué visitas son imprescindibles. Entre los lugares indispensables destacan el puente de Carlos, el castillo y la ciudad vieja, según comenta Maxi Puebla, un argentino que vive desde hace años en Praga y que trabaja como guía turístico de la ciudad.

Vista del puente de San Carlos.

Vista del puente de San Carlos.

El puente de Carlos es una auténtica joya de la arquitectura medieval que comunica la ciudad vieja con Malá Strana (ciudad pequeña), el barrio en el que residía la nobleza. El emblemático puente tuvo varios predecesores que no resistieron las embestidas del río Moldava. No obstante, este símbolo de la ciudad de Praga ya lleva en pie más de seis siglos y medio.

El emperador Carlos IV fue el encargado de colocar la primera piedra y para ello buscó una fecha y una hora exactas que dieran lugar a un número capicúa. Resultó elegido el 135797531, lo que significa que fue en el año 1357, el día nueve del mes de julio a las 5.31 horas cuando comenzó la construcción, algo que refleja el interés de la corte de Carlos IV por la astrología.

Dos hileras de estatuas de carácter religioso adornan el puente. Entre ellas se encuentra la de San Juan Nepomuceno, que murió en 1393 al ser arrojado desde este mismo puente. Cuenta la leyenda que el sacerdote incurrió en la ira del rey Wenceslao IV al negarse a revelar el secreto de confesión de su esposa. Sin embargo, los historiadores señalan que fue asesinado por oponerse a los propósitos del monarca de imponer su autoridad sobre la Iglesia checa.

Sea como fuere, hoy yace en una tumba de plata en la catedral de San Vito, un edificio de estilo gótico que comenzó a construirse en 1344 y que no se terminó hasta 1929. La catedral se encuentra muy próxima al antiguo palacio real, donde tuvo lugar la segunda defenestración de Praga. Se trata de la más importante de las tres defenestraciones que se produjeron en una ciudad donde arrojar a la gente desde las alturas llegó a convertirse en una tradición política muy popular.

Plaza Wenceslao.

Plaza Wenceslao.

En 1618, Fernando II, rey de Austria y católico ferviente, ocupaba el trono del Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo, la aristocracia de Bohemia, de religión protestante, no acababa de simpatizar con el monarca y decidieron hacérselo saber de una manera contundente. Así, el 23 de mayo lanzaron a dos gobernadores imperiales y a un secretario desde una de las ventanas del castillo. Aunque ninguno de los defenestrados murió, el hecho tuvo dramáticas consecuencias ya que precipitó el estallido de la guerra de los treinta años, una contienda de carácter religioso entre católicos y protestantes que asoló Europa.

Hoy, el visitante puede asomarse sin miedo a tan controvertida ventana y aprovechar su paso por el castillo para admirar las extraordinarias vistas de la ciudad. Una vez que se ha subido hasta el recinto del castillo (mejor en tranvía que a pie) es inexcusable la visita a la catedral de San Vito y a la iglesia de San Jorge.

El camino de vuelta le llevará por el callejón del oro, que debe su nombre a los orfebres que moraban allí. Se halla en el recinto del castillo y cuenta con una hilera de casitas de colores de gran encanto. Unas albergan pequeños museos con los útiles de los artesanos mientras que otras han devenido en tiendas de recuerdos. En una de ellas vivió el famoso escritor Franz Kafka.

El gueto judío
Lejos ya del castillo, en el barrio viejo y junto a la sinagoga española, una estatua honra al célebre autor de “La metamorfosis”. Estamos en el antiguo gueto judío de Praga. El cementerio, la sinagoga Vieja-Nueva, la sinagoga Pinkas y el ayuntamiento judío, además de la citada sinagoga española, son algunos de los principales puntos de interés del barrio judío o Josefov.

Pero antes de adentrarse en el antiguo gueto, es recomendable conocer la leyenda del Golem. Se cuenta que el rabino Loew creó un enorme muñeco de arcilla y le dio vida al meterle en la boca un amuleto que llevaba escrito el nombre de Dios. El Golem fue su sirviente y protegió a los judíos del gueto.

Existen varias historias sobre su final. La versión más difundida de la leyenda señala que un día, en víspera del sabbat, el rabino olvidó sacar de la boca del Golem el amuleto que le daba vida. Este, furioso por tener que trabajar el día sagrado judío, huyó y aterrorizó a la población durante varias jornadas antes de que el rabino pudiera retirarle el amuleto. Todos los relatos coinciden en que, tras la muerte del Golem, sus restos fueron depositados en el desván de la sinagoga Vieja-Nueva donde, según la creencia, todavía permanecen.

Monumento a Kafka.

Monumento a Kafka.

Además del barrio judío, la ciudad vieja tiene otros lugares interesantes como la iglesia de Santiago o la torre de la pólvora. No obstante, el corazón de esta zona es sin duda la plaza del ayuntamiento, una parada que es absolutamente inexcusable. Allí se encuentran el memorial de Jan Hus, la iglesia de San Nicolás y la de Nuestra Señora de Týn que merecen ser contempladas sin prisas.
Sin embargo, el principal atractivo de esta plaza es el reloj astronómico, ubicado en la torre del ayuntamiento. Las tres agujas de la esfera central indican la posición del sol, de la luna y de los planetas según la cosmología medieval. La esfera inferior, por su parte, es un calendario de los meses del año.

Cada hora en punto comienza un espectáculo que hace que una multitud de turistas se congregue bajo el reloj. Un asombroso mecanismo de relojería creado en el siglo XV deleita al público con la aparición de una serie de detalladas figuras mecánicas. El irremediable paso del tiempo queda simbolizado por el desfile de Cristo seguido por los doce apóstoles, que se muestra en las ventanas superiores del reloj. Las figuras que le flanquean representan a la lujuria, la vanidad, la avaricia y la muerte.

Si sólo va a estar unos días en la ciudad, es importante tener claro qué visitas son imprescindibles. Entre los lugares indispensables destacan el puente de Carlos, el castillo y la ciudad vieja.

5CONSEJOS PRACTICOS

  • Si se visita Praga durante la temporada alta, merece la pena madrugar considerablemente aunque solo sea un día para poder pasear por los lugares más emblemáticos, como el puente de Carlos o la plaza de la ciudad vieja, antes de que se despierten las hordas de turistas y salgan a colapsar la ciudad.
  • La moneda de Praga es la corona checa. Un euro equivale a unas 25Kc, mientras que por un dólar americano debería recibir unas 19 o 20 coronas.
  • Las casas de cambio abundan por toda la ciudad, sobre todo en las zonas turísticas. No obstante, considere cuidadosamente sus condiciones ya que, en ocasiones, son extraordinariamente perjudiciales para el viajero.
  • Si necesita cambiar dinero, diríjase a la calle Politických veznu, cuyas oficinas de cambio ofrecen las mejores condiciones de la ciudad. Esta calle está relativamente cerca de la plaza de Wenceslao y de la estación de trenes Hlavní Nádrazi.
  • Si se pretende seguir recorriendo la ciudad durante la tarde, es mejor no tomar una comida checa tradicional al mediodía. Estos platos, aunque exquisitos, son realmente contundentes y convertirán la simple idea de dar un paseo en un trabajo hercúleo.
  • En la entrada de algunos monumentos hacen importantes descuentos a los estudiantes. Si usted cuenta con un carné de estudiante en vigor, llévelo consigo a Praga.
  • Cada día, a las 10H30 y a las 14H30 salen visitan guiadas en español desde el reloj astronómico. Estos tours son gratuitos, pero lo correcto es darle una propina al guía al final del recorrido.

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