Andy Murray cierra el círculo

El tenista escocés Andy Murray conquistó en Nueva York su primer torneo del Grand Slam. Anuló el aspecto de perdedor que ha lastrado su carrera, al tiempo que se adosó a la terna dominadora en el circuito profesional.

El jugador de Dunblane, de 25 años, ya ha salido del agujero. Los Juegos Olímpicos supusieron un impulso para él. El oro logrado en Londres fue su primer éxito importante, que mitigó en parte la abultada lista de decepciones que incluía su historial, consiguiendo a su vez acabar con la leyenda victimista del tenis británico en los últimos tiempos.
Murray ha convertido el inicio de la segunda mitad del 2012 en su año mágico. Pocas veces antes, el reparto de la gloria del Grand Slam había sido tan equitativo. No ha habido absolutismo en este curso. Nada parecido al implantado el año pasado por Djokovic o hace dos por Rafael Nadal. O el impuesto por Federer, de mayor recorrido. Con el cierre del Abierto de Estados Unidos, cada uno ha tenido su propio premio en la presente temporada. El serbio ganó en Australia; el español en París, en Roland Garros; el suizo en Wimbledon; y el británico en Nueva York.

Fin del maleficio
Andy ha derribado a los fantasmas. Aposentado en el número tres del ránking de la ATP, disfruta de la gloria del éxito y respira sosiego tras dejar atrás ese rótulo de “perdedor”.
El último Wimbledon, la final en el All England Club que perdió ante Roger Federer, fue el más reciente de los desencantos. Y tal vez el de mayor frustración. Sin embargo, supuso un punto de inflexión en el panorama del escocés, que se estancó a medio camino de reconducir la historia del tenis británico, e igualó a Bunny Austin, el último en alcanzar una final en la hierba de Londres desde 1938.
Casi un mes después, Murray regresó al All England Club para disputar los Juegos Olímpicos. Llegó con veintidós títulos en su mochila. Ocho de ellos de la categoría Masters Series (actualmente Masters 1000) pero con el lastre engordado tras su última decepción.
La final del Abierto de Estados Unidos del 2008 fue su primer revés. Cayó ante Federer, que le privó también del triunfo en su segundo gran intento. Dos años después fue en el Abierto de Australia, donde volvió a caer en la temporada siguiente, esta vez batido por Novak Djokovic.
Murray no solo no conseguía ganar una final de un “major”. Era incapaz, además, de apuntarse un set. Eso cambió en Wimbledon. Este año, el escocés ganó la primera manga, pero cayó presa del poder de Federer, agigantado en su hábitat natural.

Discípulo de Lendl
Andy Murray inclinó una vez su mirada y buscó el cobijo de su palco, donde ya hacía tiempo que le contemplaba el checo nacionalizado estadounidense Ivan Lendl, al que contrató para encauzar su futuro. Sobre todo en citas magnas como estas. Nadie como Lendl para entender la situación, ya que él vivió algo similar. Perdió cuatro finales del Grand Slam antes de ganar el primero de sus ocho grandes torneos, en Roland Garros, en 1984. En enero decidió abandonar su descanso y su pasión por el golf para aceptar la oferta de Murray, y hoy ve plasmados los frutos.
Murray es uno más. Asentado como ídolo del deporte británico, condición que alimentó con el oro olímpico, rebasó, tras ganar en Nueva York, la barrera y el peso del legendario Fred Perry. Setenta y seis años después, consiguió para el Reino Unido un título del Grand Slam.

Lucha de gigantes
El tenista escocés está aún distante de la pelea por el número uno, la que se resolverá en el tramo final de la temporada. Entre Federer y Djokovic, ambos se dejaron puntos en Nueva York mientras el margen de maniobra de aquí al cierre del año es escaso, sobre todo para el helvético (Federer), actual líder del ranking. Aún tiene muchos puntos que defender y el riesgo máximo de ceder su corona al serbio, que ya culminó el 2011 aposentado en la cima de la clasificación. El tenista de Belgrado, al que se le esfumó la opción de sumar su sexto Grand Slam, el segundo en Nueva York, asume ahora el reto de alcanzar el trono como el objetivo del año. Es un hecho… Todo está en el aire.

Epoca de gloria

  • El escocés obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres y su primer Grand Slam. Sin duda, su mejor año.
  • Tras el triunfo de Murray en el Abierto de Estados Unidos, los cuatros grandes tenistas del momento se han repartido los mejores torneos. Djokovic ganó en Australia. Nadal en Roland Garros; Federer en Wimbledon y el británico en Nueva York.
  • Murray cerró el círculo en Flushing Meadows. Considerado como parte del espacio en el que habitan el suizo Roger Federer, el español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic. El tenista escocés fue durante un tiempo presa de una cadena de decepciones.

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