Moscú y los tiempos modernos

La capital rusa impacta por su historia, sus  joyas arquitectónicas y su cultura.

Después de la perestroika, Moscú evocó a un gigantesco dormitorio universitario descontrolado. Libres de los opresivos y dominantes líderes soviéticos, los moscovitas se lanzaron sobre su ciudad con fervor de estudiante de primer año, complaciéndose con los frutos del capitalismo, sin pensar en la resaca. Pero la crisis mundial, que despojó parte de su efervescencia al crecimiento económico de Rusia, también parece haber inyectado un poco de madurez –y tal vez incluso cierta sobriedad– en una ciudad donde la sutileza alguna vez pareció tabú.

El viejo Moscú

Moscú

Moscú

Si no hace demasiado frío, cruce el nuevo Puente de los Patriarcas, donde los recién casados se ponen candados como parte de una tradición rusa. Con espectaculares vistas al Kremlin, el puente peatonal une a la fábrica de chocolate con la Catedral de Cristo Salvador que, con su domo dorado, fue construida en la déc-ada de 1990 como réplica de la original, demolida bajo Stalin. Para un vistazo del Moscú prerrevolucionario, camine hasta la calle Bolshaya Nikitskaya y pare en Kvartira 44 (22/2 Bolshaya Nikitskaya).

Remolacha y chocolate
De vuelta en la fábrica de chocolate, Art Strel-ka (14 Bersenevskaya Naberezhnaya, edificio 5; 7-495-771-7417com) es un nuevo sitio de reunión, donde los ricos y famosos se dignan mezclarse con los mal vestidos bohemios que llegan al bar después de las muestras cinematográficas y lectura artística de las inmediaciones. La comida es ecléctica: gazpacho y sopa fría de raíz de remolacha, bifes y paella y, por supuesto, chocolate en forma de bizcocho caliente y pegajoso. El precio de las bebidas y alimentos es razonable.

Grunge y glamour

Garage, ubicada en un exparqueadero de buses, es una de las galerías dedicadas al arte comtemporáneo en Moscú.

Garage, ubicada en un exparqueadero de buses, es una de las galerías dedicadas al arte comtemporáneo en Moscú.

La vida nocturna de Moscú realmente empieza después de medianoche, y se hace interesante hasta mucho después. Para pasar una velada de bajo perfil, parta en Art Strelka. Si el clima lo permite, caliéntese bajo el vacilante sol norteño en la espaciosa cubierta de la azotea. O baje las escaleras hasta donde los pinchadiscos tocan hasta amanecer. Si necesita más glamour, vaya a Rai (9 Bolotnaya Naberezhnaya), un deslumbrante club ubicado del otro lado de la isla.

 

 

Canto y patinaje
Cuando haga calor, siga el canto de los que ensayan en la Nueva Opera, en los Jardines Eremíticos, un parque encantador con miradores de hierro forjado y cafés, donde los locales pasan el rato cuando no están en sus casas de campo. Frecuentemente, también hay conciertos al aire libre. Al enfriarse el clima, las galerías abiertas cierran y surgen pistas de patinaje sobre hielo. Visite la pista de la Plaza Roja y encontrará una vista excepcional del hito más famoso de Rusia; la sesión cuesta entre 150 y 300 rublos, dependiendo de la hora (gum.ru/katok). Caliéntese con una bebida en O2 Loun-ge (3 Tverskaya), un bar chic ubicado en la azotea del Ritz-Carlton, con impactantes vistas del Kremlin.

Comida georgiana
Pese a las hostilidades rusas con Georgia de hace dos años, los moscovitas siguen apreciando la comida georgiana. Con su variedad de pasteles rellenos de queso, carnes a la parrilla y condimentadas sopas, esta cocina es para los rusos lo que la comida mexicana es para los estadounidenses. Pruebe los perfectamente asados shashlik o shish kebabs en Dzhond-zholi (Calle Tverskaya No. 20/1), un cavernoso restaurante con una terraza provista de espalderas para el verano. De lo contrario, si quiere probar los pasteles de queso conocidos como khachapuri, vaya a Khachapuri (Calle Bolshoi Gnezdnikovsky No. 10), un café de nombre apropiado y ambiente relajado cuyo personal es casi completamente georgiano y donde un pianista de cabello blanco muestra propensión al jazz clásico.

De regreso en la URSS

Exhibición de Francesco Vezzoli en Garage.

Exhibición de Francesco Vezzoli en Garage.

Aunque se está desacelerando ligeramente, el hípercapitalismo de Moscú aún puede resultar abrumador. Si siente un poco de nostalgia por la antigua economía centralizada, vaya al Centro de Exhibición de Toda Rusia (Prospect Mira No. 110). Alguna vez llamado Exhibición de los Logros de la Economía Popular de Toda la Unión, fue construido como monumento a la grandeza del socialismo, aunque actualmente luce más como una Disneylandia totalitaria en ruinas. Tiendas baratas de artículos electrónicos y de belleza ocupan muchos de los pabellones, donde las distintas repúblicas soviéticas alguna vez mostraron sus industrias nativas. Sin embargo, con sus salones monumentales, el parque permite dar una mirada fugaz a la pompa y grandeza desmedida de la URSS.

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